Como son los baños turcos en estambul: Un placer para los sentidos.

Una de las experiencias que más me ha sorprendido, me ha gustado y que recomiendo encarecidamente, ha sido visitar un baño turco en Estambul.

Sinceramente es una de las experiencias más intimistas, bonitas, y especiales que he vivido nunca, no sabía lo que esperar al visitar un baño turco y la experiencia superó mis expectativas con creces, puedo decir que me dejé llevar, mis sentidos se agudizaron al 300% y fui feliz, sí tal cual, ha sido uno de los momentos más felices de mi vida.

Pensaréis que soy una exagerada, pero así lo viví yo y por eso quiero compartirlo con vosotros.

Como dice una gran amiga mia, el Hamam es un Telemadre, pocas veces de adultos tenemos el placer de que nuestra madre nos acune, nos acoja, nos bañe, nos peine, nos unte la crema y nos ponga el pijama para acostarnos (cosa que muchas veces nos hace falta… de ahí viene la idea de mi amiga de inventar el telemadre). Así que disfruta de la sensación de calidez, de esa vuelta a la infancia que te va transformando a medida que te van  proporcioando los diversos cuidados.

Estar en Turquía y no visitar un baño turco es pecado, tu viaje queda incompleto sin visitar un hamam, así que no dejes pasar la oportunidad de vivir esta experiencia. Hay muchos tipos de baños y de muchos niveles, mixtos, diferenciados por sexos…  investiga a conciencia tu elección antes de ir a uno,  ya que de ella dependerá tu experiencia.

Cagaloglu Hamam Estambul

Yo me decidí por visitar el Cagaloglu Hamam, situado en la parte antigua de Estambul  (Eminönü) y cerca de la Cisterna de Yerebatan. Último hamam construido en el periodo del imperio otomano, concretamente en 1741 por el arquitecto Süleyman Aga bajo el mandato del Sultán Mahmut, en su inicio se creó como un hamán público cuya misión era la de generar ingresos para la biblioteca del sultán; es el último ejemplo de este tipo de baño que se creó en la ciudad.

Camekan, sala de mujeres

Puede que te suenen estos baños, ya que en ellos se rodaron algunas de las escenas de Indiana Jones y el templo maldito.

Este hamam está dividido en dos secciones, la masculina y la femenina completamente separadas, lo que lo hace ideal como baño turco para mujeres en Estambul, si bien tambien puedes disfrutar de el con tu chico pero cada uno por separado.

Al entrar por la puerta principal y bajar las escaleras ya te das cuenta de que estás en un lugar con una atmósfera singular. Los techos altos, las paredes de mármol, la calidez del lugar, su majestuosidad… una gran pared repleta de fotografías de diversas personalidades ilustres nos da la bienvenida, celebridades como Ophrah, Nureyev, Kate Moss, Tony Curtis o el Rey Eduardo VIII de Inglaterra, certifican los más de 300 años de servicio de calidad del hamam.

Al llegar a la señorial recepción nos reciben con una gran sonrisa, nos explican las normas del baño,  los tipos de tratamientos y los distintos precios. Yo visité el hamam con mi pareja, fue una visita conjunta, pero que cada uno vivió por separado y que luego fue muy divertido comentar.  Te recomiendo llamar para reservar mínimo con dos días antes de antelación a tu visita, estos baños suelen estar muy concurridos,  y así podrás escoger el día deseado y el mejor horario para ti; te sugiero visitar el hamam a última hora del día, a esa hora el bullicio ya se ha calmado y el gentío es casi inexistente, de hecho yo tuve la suerte de estar sola y poder disfrutar de la experiencia completamente a mis anchas.

Habitación templada

De los servicios ofrecidos, nosotros escogimos el servicio Cagaloglu Hamami, que combina el ritual tradicional del baño turco con una experiencia oriental, presentando así un nuevo tipo de experiencia de masaje. Combinando descanso en habitación caliente, frotamiento, masaje con burbujas, masaje de pies, té, aperiritivos y delicias turcas, a la que sumamos también una mascarilla facial, os puedo decir que ha sido una de las mejores inversiones que he realizado nunca.

Una vez escogido el tipo de servicio, hombres y mujeres nos separamos para pasar al vestidor, en mi caso el de mujeres llamado The Women Hall, una bonita sala presidida por una cúpula por la que entra una tenue luz  dirigida a la fuente central, que está rodeada de mesas y taburetes  de terciopelo granate que sirven para conversar y tomar el té. En las paredes de la sala encontramos diversos compartimentos utilizados como vestuarios y zonas de relax con divanes.

Una vez dentro del vestuario nos dejan una toalla, un pequeño tanga y unas chanclas para iniciar nuestra aventura. Tras un tiempo prudente me recoge mi cicerone, la mujer que me guiará y me acompañará durante toda la experiencia.

Hamam, baño turco

La segunda parada tras los vestuarios es el Halvet, también llamada Hot Room, una sala caliente en la que la temperatura te abraza, no tiene nada que ver con una sauna, aquí el calor no es agresivo ni reseca, más bien sientes una agradable calor en la estancia, donde puedes sentarte en el mármol y sentir como el calor va relajando tu cuerpo.  Tumbarme en la estancia yo sola, notar el calor por todo el cuerpo,  disfrutar del cálido aroma a limpio, a flores, a sencillez… sudar el vapor mientras disfrutaba de la calma y  la tímida luz que entraba por la cúpula estrellada fue una experiencia casi meditativa.

Tras perder la noción del tiempo mi cicerone viene a recogerme, me da la mano y me hace pasar a la siguiente sala; la sala central del baño, donde observamos en el centro el  göbek taşı de mármol presidido por la gran cúpula sıcaklık y rodeada por 8 arcos y columnas de mármol veteado, una estancia de cuento de hadas que no te dejará indiferente. Una vez dentro de esta sala inicia el sumun del ritual, frotarán enérgicamente con un guante tu piel para desprender las capas de piel muerta de tu cuerpo, y lo combinarán con una mezcla de cuencos de agua caliente y templada que irán arrojando sobre tu cuerpo.

Debes dejarte llevar, relajarte, eliminar los pensamientos y disfrutar el momento. Estar sobre la antigua piedra central mientras recibes un baño de espuma y  un masaje con pequeños golpes por todo el cuerpo, es uno de los momentos más especiales del ritual, notarás como todos tus sentidos se agudizan.

Té y frutos secos

Tras estos mimos continúa la sensual experiencia, llega el momento en el que te lavan el pelo y la piel con cuencos de agua cuya temperatura va de tibia a fresca;  una vez estés bien limpia/o  y relajada/o tu cicerone te llevará al Iliklik o habitación templada, para proveerte de toallas y dotarte de una grata sensación de confort y pasar al camekan donde podrás relajarte en tu diván y disfrutar del sonido del agua de la fuente, mientras bebes un delicioso té acompañado de los más sabrosos frutos secos y delicias turcas, disfrutas de un masaje de pies y una mascarilla facial que ayudará a tu piel a resplandecer tras el baño. Toda una envolvente experiencia que no podrás olvidar jamás.

Al salir del hamam sientes que estás en una nube flotando, yo no podía dejar de sonreir, la belleza, la sensualidad del baño, su protocolo, su cuidado, su tenue luz, su calor, sus aromas… salí feliz y relajada, pero al mismo tiempo activa y consciente de querer guardar para siempre esa sensación, esa estimulante experiencia en mi corazón. Esa noche Telemadre vino a mí y dormí feliz como cuando era niña.

¡Visita un baño turco y disfruta de la singular vivencia!

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