Yayoi Kusama, una vida dedicada al arte y sus obras más famosas.

El 14 de agosto de 2026 el mundo se quedó sin Yayoi Kusama, en Tokio, a los 97 años. He aprovechado para releer este artículo, ponerlo al día y dejarle, al final, la despedida que le debía. Espero que ahora os guste todavía más.

La historia de Yayoi Kusama es la de una vida consagrada a la creación artística, la de una joven que rompe con todo lo establecido para perseguir su sueño. Una vida con altibajos, con momentos duros y dolorosos, un viaje personal hasta el Ítaca del reconocimiento luchando contra el sexismo, el racismo, las críticas y los problemas psicológicos.

Kusama fue la artista viva más exitosa durante décadas, la que más afluencia de público recibía en sus exposiciones, repartidas por todo el mundo, hasta su muerte el 14 de agosto de 2026. Fue valorada por los críticos de arte y, gracias a las RRSS, amada por millones de personas en todo el mundo. Ha conseguido, debido a su propio imaginario, crear una visión única y personal que hace que sus obras sean fácilmente reconocibles.

¿Quién es Yayoi Kusama?

Retrato de la artista japonesa Yayoi Kusama, reina de los lunares

Yayoi Kusama nace el 22 de marzo de 1929 en Matsumoto, Japón. Ya desde pequeña, para evadirse de su complicada infancia, -una madre iracunda y desgraciada que la enviaba a espiar a un padre mujeriego con sus amantes -, la pequeña se refugia en el arte; siendo para ella una terapia, una válvula de escape y lo más importante, su gran pasión.

Con 10 años empieza a crear, su sueño es ser una gran pintora. Ya desde sus inicios utilizaba en sus creaciones los puntos, los lunares, las redes, pequeños triángulos, esferas, flores invasivas… muchas de sus obras se centran en la sensación de estar perdido en el entorno, es decir, de perder la individualidad, de un concepto de espacio que cambia y se expande rápidamente.

En su juventud, decidida a triunfar en el mundo del arte y arriesgando su vida, escapa de un clásico Japón que no comprendía su arte y de su tradicional familia que quería que se casara, para marcharse a Nueva York. Kusama era consciente de tener una visión, pasión y voluntad enormes para conquistar el mundo del arte.

Etapa en Nueva York

Una vez en Nueva York no lo tuvo fácil, primero por el hecho de ser mujer, ya que el mundo del arte era un mundo de hombres que no la tomaba en serio, y segundo, porque era además extranjera.

Aún así Kusama no cesaba en el intento de ser reconocida por su arte, sus pinturas eran algo totalmente diferente, muchas tenían aspecto de tapiz con excelentes texturas, su mundo de puntos y lunares reflejaba su interior, sin duda sus creaciones eran muy llamativas, originales e hipnóticas.

Kusama ha sido precursora de los movimientos del arte pop, el minimalismo y el arte feminista. Era coetánea de Andy Warhol, Claes Oldenburg, James Rosenquist, Donald Judd… Ella creaba obras de igual importancia a la de estos, pero sus creaciones no conseguían la misma notoriedad. Digamos que el sexismo y el racismo eran la causa. Kusama pintaba, hacía esculturas… de hecho, fue la primera en utilizar la costura para la creación de esculturas blandas; sin embargo sus compañeros, se inspiraban en sus obras, la copiaban y a ellos se les atribuía el mérito. Debido a esto Yayoi tuvo una gran depresión, llegando a encerrarse en su apartamento para que nadie viera sus creaciones, por miedo a ser copiada.

La artista preocupada por su salud mental, fue a ver un psiquiatra que la diagnosticó desorden obsesivo compulsivo. En sus obras se puede observar parte de su trastorno, al ver la forma tan repetitiva en la que utiliza sus obsesiones y fobias. Digamos que cuando algo entra en la mente de Kusama no puede deshacerse de ello; de ahí sus reminiscencias fálicas y sexuales, así como las flores, los lunares etc. constante continua en su obra.

Para Kusama: “La acumulación es consecuencia de mi obsesión, es el tema central de mi arte” “Mi trabajo se trata de plasmar mis problemas psicológicos en arte”. La única solución que encuentra la artista para contrarrestar su desorden mental fue simplemente la de pintar y esculpir aquello que veía en sus alucinaciones.

Kusama continúa con su ritmo frenético de trabajo, y crea la “Habitación de los espejos” o “Infinity room”, donde es la primera artista que consigue traspasar los límites del espacio, adueñándose de éste en busca del infinito.

En los años 60 Kusama llega a exponer su arte en Europa. Es una artista outsider, que pone en práctica una idea subversiva en la Bienal de Venecia; colocó -sin invitación- mil quinientas esferas de espejo enfrente del pabellón italiano, lo llamó “El jardín de los narcisos” dispuso una señal con un cartel que decía “Tu narcisismo en venta” donde vendía arte por un puñado de dólares, lo que era una idea escandalosa e incendiaria, ya que el arte debía de ser caro y elitista.

Ella conocía la importancia de la publicidad y la generaba para dar a conocer sus trabajos de vanguardia mediante protestas, performances, happenings, body paintings, manifestaciones antibelicistas, desnudos… Kusama quería transmitir la esperanza de un mundo mejor a través de su obra. Una artista integral que realizaba cualquier tipo de arte, moda, pintura, escultura, performances, películas… como la innovadora e interesante “Kusama self Obliteration”.

Poco a poco, el respeto ganado a principio de los 60, lo fue perdiendo por sus acciones radicales cada vez más populistas. Yayoi se encontraba desorientada y deprimida. A esto se le suma, la muerte del pintor y escultor Joseph Cornell con quien mantuvo una relación platónica. Finalmente toma la decisión de volver a empezar de nuevo en Japón.

La vuelta a Tokio

El recibimiento en Tokio no fue el esperado, tratada como una mujer escandalosa y descarada fue rechazada por la prensa, el mundo del arte y de nuevo por su familia.
Fue la peor época para Kusama, sus problemas psicológicos se maximizaron, intentó suicidarse, pensaba que no podría pintar más debido a tanto rechazo. Sus obsesiones la perseguían, se salían del lienzo y se expandían… esas obsesiones son plasmadas en sus obras infinitas y expansivas, sello de identidad de la artista, donde se mezcla fantasía y realidad y donde nada es lo que parece.

Finalmente encuentra una salida, gracias a un centro médico en el que los doctores tratan a sus pacientes a través del arte. Una vez allí Kusama se siente segura y vuelve a pintar y a hacer collages.

El resurgir de Yayoi Kusama

-Cuando dejó de buscar la fama que anheló, fue cuando la encontró-. Por casualidad, cual ave fénix, y tras 20 años sin exponer en Nueva York la buscan para hacer una retrospectiva de su obra, que dio pie a la reconsideración de su trabajo.

En 1993, consigue asistir a la Bienal de Venecia en representación de Japón con una exposición individual -cuando el país normalmente llevaba obras de 2 ó 3 artistas-. Pasa de ser una creadora independiente sin invitación -como estuvo la vez anterior que visitó la Biennale– a estar en la exposición de arte de Venecia siendo la primera mujer en representar a Japón. Allí pudo sentir el reconocimiento, el cariño y el afecto de la gente hacia ella y su obra.

Kusama lleva más de 40 años viviendo recluida,- por voluntad propia-, en el Hospital psiquiatríco Seiwa. Tiene su estudio a dos calles del centro, así que va y viene del trabajo a la terapia. Gracias a este lugar seguro, se permite explorar los límites de la mente humana, jugar con el lenguaje, investigar los colores y las formas, explorar sobre el misterio de la existencia y plasmar todo su mundo interior en sus obras, utilizando sus traumas para fines más que productivos, su arte.

Yayoi Kusama ha luchado toda su vida por el reconocimiento, ha dedicado su existencia al arte, que es su modo de estar en este mundo, de canalizar, de expresarse… una genio con una obra hipnótica y conmovedora. Es una artista integral pintora, escultora pero también escritora y poeta.

Las obras más famosas de Yayoi Kusama

Si habéis llegado hasta aquí ya sabéis de dónde viene Kusama. Ahora quiero contaros qué es exactamente lo que ha hecho, porque su obra no es una sucesión de piezas bonitas: es un sistema, una manera de estar en el mundo repetida durante setenta años. Todo lo que veréis a continuación nace del mismo sitio, de esas alucinaciones infantiles en las que los lunares se lo comían todo.

Las Redes Infinitas (Infinity Nets)

Son el origen de todo. Kusama empezó a pintarlas en Nueva York a finales de los años cincuenta: lienzos enormes cubiertos por miles de pequeños arcos repetidos, pintados uno a uno, sin centro y sin borde, como si el cuadro fuera solo un fragmento recortado de algo que continúa más allá del marco. Las pintaba durante jornadas de cuarenta horas seguidas hasta caer agotada. Es la obsesión convertida en método, y es también la obra que primero le dio respeto entre la crítica neoyorquina.

Las esculturas blandas y las Acumulaciones

A principios de los sesenta empezó a cubrir sillones, escaleras, barcas y zapatos con cientos de protuberancias de tela cosidas a mano, con forma inequívocamente fálica. Kusama contaba que lo hacía por terror: multiplicando aquello que la aterraba hasta el absurdo conseguía desactivarlo. Fue de las primeras artistas en usar la costura como técnica escultórica, y también de las primeras a las que copiaron sin darle crédito.

El Jardín de los Narcisos (Narcissus Garden)

En 1966 se plantó sin invitación en la Bienal de Venecia con mil quinientas esferas de espejo que extendió frente al pabellón italiano, junto a un cartel que ofrecía «tu narcisismo en venta». Las vendía a quien pasara por el equivalente a un par de dólares. La organización la expulsó y el escándalo fue mayúsculo, porque estaba señalando exactamente lo que nadie quería oír: que el mercado del arte es un espejo de vanidad. Hoy esa misma obra tiene una versión permanente en la Valley Gallery de Naoshima, y verla flotando sobre el agua es una de las experiencias más hipnóticas que he vivido. Te cuento la visita completa en qué ver en Naoshima, la isla del arte de Japón.

Las Infinity Mirror Rooms

Las habitaciones de espejos infinitos son probablemente lo que la ha hecho universalmente famosa, y la razón por la que hay colas de tres horas en cada museo que las expone. La primera la creó en 1965: una sala revestida de espejos donde el reflejo se multiplica hasta el infinito y el visitante deja de distinguir dónde termina su cuerpo y dónde empieza el espacio. Ella lo llama autoobliteración: desaparecer, disolverse en el todo. Que algo tan íntimo y tan doloroso se haya convertido en el fondo de pantalla favorito de medio Instagram tiene una ironía que a Kusama, que siempre entendió el poder de la imagen, seguramente no se le escapa.

Las calabazas de lunares

Y llegamos a mis favoritas. La calabaza es el motivo más querido de toda su obra y el más autobiográfico: de niña, en los viveros de semillas de su familia en Matsumoto, se encontró con una calabaza que, según ella, le habló. Desde entonces la ha pintado, esculpido y multiplicado miles de veces.

Kusama dice que le gustan por su forma humilde y generosa, por esa «encantadora falta de pretensión». No hay nada elegante en una calabaza: es rechoncha, torcida, campesina. Y es justo eso lo que la conmueve.

Las dos más fotografiadas del mundo están en la isla de Naoshima, en el mar interior de Seto. La amarilla se asoma al mar sobre un pequeño embarcadero de la zona de Benesse House; la original resultó dañada por un tifón en 2021 y la que se ve hoy es la versión reinstalada en 2022. La roja, mucho más grande y con lunares negros, recibe a los visitantes en el puerto de Miyanoura nada más bajar del ferri.

The Obliteration Room

Una habitación enteramente blanca, con muebles blancos, paredes blancas y suelo blanco, en la que se entrega a cada visitante una hoja de pegatinas de lunares de colores para que las pegue donde quiera. En unas semanas la sala desaparece bajo miles de puntos. Es su idea de la obliteración convertida en juego colectivo, y es también la obra que mejor funciona con niños, porque les permite entender de golpe algo que en un cuadro les costaría muchísimo más.

Kusama’s Self-Obliteration

Su faceta menos conocida y quizá la más radical: en 1967 rodó una película experimental en la que cubría de lunares un lago, unos caballos, un gato y finalmente cuerpos humanos desnudos. Ganó premios en festivales de cine experimental y resume en veinte minutos toda su poética. Si queréis entender a Kusama más allá de las fotos de Instagram, empezad por ahí.

Dónde ver obras de Yayoi Kusama

Museos con obra permanente

  • Museo Yayoi Kusama, Tokio. Cinco plantas dedicadas exclusivamente a su obra, con exposiciones que rotan. Entrada con reserva previa por franja horaria.
  • Museo de Arte de la Ciudad de Matsumoto, su ciudad natal. Colección permanente y una gran escultura floral en la entrada.
  • Naoshima, en el mar interior de Seto. Las dos calabazas al aire libre y el Jardín de los Narcisos en la Valley Gallery. Es el lugar donde su obra convive mejor con el paisaje.
  • Estación de Liverpool Street, Londres. Su escultura permanente Infinite Accumulation recibe a los viajeros en una de las estaciones más transitadas del Reino Unido, y se puede ver gratis.

La gran retrospectiva europea 2025-2027

Si vivís en Europa, estáis de suerte: hay en marcha una retrospectiva itinerante enorme, con más de trescientas obras que recorren siete décadas de carrera, organizada conjuntamente por tres museos y en colaboración directa con la artista y su estudio. Incluye Infinity Mirror Rooms creadas expresamente para la muestra.

  • Fondation Beyeler, Riehen (Basilea): del 12 de octubre de 2025 al 25 de enero de 2026. Ya finalizada.
  • Museum Ludwig, Colonia: del 14 de marzo al 2 de agosto de 2026.
  • Stedelijk Museum, Ámsterdam: del 11 de septiembre de 2026 al 17 de enero de 2027.

Las entradas son con hora de acceso asignada y se agotan con semanas de antelación, así que si os pilla cerca, no lo dejéis para el final.

En la actualidad es reconocida como una de las artistas más importantes de Japón, y es una de las voces más importantes del avant-garde. Tiene exposiciones repartidas por todo el mundo, es alabada por los entendidos en arte y la gran favorita del público.

Las prolíficas obras de Yayoi Kusama son reconocidas mundialmente, su arte obsesivo y repetitivo han hecho de sus lunares y sus calabazas su sello de identidad, consiguiendo colaborar con marcas de lujo como Louis Vuitton o el champán Veuve Clicquot. Yayoi Kusama sigue una tradición de mujeres que hicieron de sí mismas su mayor obra, como antes lo había hecho la extravagante Marquesa Luisa Casati, considerada la primera performer de la historia.

Como culmen de su trayectoria su ciudad natal la ha reconocido: el Museo de Arte de la Ciudad de Matsumoto alberga una colección permanente dedicada a ella y una de sus esculturas florales recibe a los visitantes en la entrada. Y también en la capital de Japón, donde en 2017 abrió sus puertas el Museo Kusama de Tokio, un edificio de cinco plantas dedicado íntegramente a la psicodélica obra de la artista.

Con una inquietud desbordante por el arte desde su infancia, con mucho trabajo y talento, dando visibilidad sobre las enfermedades mentales y como convivir con ellas, con su peluca roja y sus 97 años cumplidos en marzo de 2026, Yayoi Kusama se ha convertido en la artista viva más exitosa del mundo.

Si te has quedado con ganas de saber más sobre Kusama, puedes encontrar más información en el documental sobre su vida Kusama: Infinity disponible en el catálogo de Filmin.

Cada vez que hablo de Kusama me llegan las mismas preguntas, así que las recojo aquí todas juntas. Algunas tienen respuesta corta y otras no la tienen del todo, porque con ella casi nada es sencillo.

Preguntas frecuentes sobre Yayoi Kusama

¿Qué edad tenía Yayoi Kusama?

Yayoi Kusama nació el 22 de marzo de 1929 en Matsumoto, Japón, y falleció el 14 de agosto de 2026 en un hospital de Tokio, a los 97 años. Trabajó en su estudio hasta sus últimos días, lo que la convirtió en una de las artistas en activo de mayor edad del mundo.

¿Cuáles son las obras más famosas de Yayoi Kusama?

Sus obras más conocidas son las Infinity Mirror Rooms, las habitaciones de espejos infinitos; las calabazas de lunares, sobre todo las dos instaladas en la isla de Naoshima; las Redes Infinitas o Infinity Nets, sus lienzos de arcos repetidos; el Jardín de los Narcisos, presentado en la Bienal de Venecia de 1966; y The Obliteration Room, la sala blanca que el público cubre de pegatinas de colores.

¿Por qué Yayoi Kusama pinta lunares?

Los lunares nacen de las alucinaciones que sufre desde niña, en las que los puntos se multiplican hasta cubrir todo lo que la rodea, incluida ella misma. En lugar de combatirlas, decidió pintarlas. Ella lo llama autoobliteración: disolverse en el infinito, dejar de ser un individuo separado del universo. Los lunares no son un motivo decorativo, son un síntoma convertido en lenguaje.

¿Qué significan las calabazas de Yayoi Kusama?

La calabaza es su motivo más personal. Se remonta a su infancia en los viveros de semillas de su familia en Matsumoto, donde según ella una calabaza le habló. Kusama dice que le atrae su forma humilde y generosa, su encantadora falta de pretensión. Las dos más famosas, la amarilla y la roja, están en la isla japonesa de Naoshima.

¿Dónde se pueden ver obras de Yayoi Kusama?

De forma permanente, en el Museo Yayoi Kusama de Tokio, en el Museo de Arte de la Ciudad de Matsumoto, en la isla de Naoshima y en la estación londinense de Liverpool Street. Además hay en marcha una gran retrospectiva itinerante por Europa que pasa por el Museum Ludwig de Colonia y por el Stedelijk Museum de Ámsterdam hasta enero de 2027.

¿Dónde están las calabazas de Kusama en Naoshima?

La calabaza amarilla se asoma al mar sobre un pequeño embarcadero en la zona de Benesse House, y la roja, más grande y con lunares negros, recibe a los visitantes en el puerto de Miyanoura nada más bajar del ferri. En la Valley Gallery se puede ver además una versión permanente del Jardín de los Narcisos. Te cuento cómo organizar la visita en mi guía de qué ver en Naoshima.

¿Es cierto que Yayoi Kusama vivía en un hospital psiquiátrico?

Sí, y por decisión propia. Desde finales de los años setenta vivió voluntariamente en un hospital psiquiátrico de Tokio, con su estudio a dos calles del centro. Iba y venía cada día del trabajo a la terapia. Ella lo describía como el lugar seguro que le permitía seguir creando.

¿Qué son las Infinity Mirror Rooms?

Son instalaciones inmersivas revestidas de espejos en las que los reflejos se multiplican hasta el infinito, de modo que el visitante pierde la referencia de dónde termina su cuerpo y dónde empieza el espacio. Creó la primera en 1965 y desde entonces ha realizado decenas de versiones. Suelen visitarse en turnos de uno o dos minutos por persona debido a las colas.

¿Ha colaborado Yayoi Kusama con marcas de moda?

Sí, y esas colaboraciones han sido clave para su alcance popular. Las más conocidas son las dos que ha hecho con Louis Vuitton, en 2012 y en 2023, que llevaron sus lunares a bolsos, ropa y escaparates de todo el mundo, además de una edición especial para el champán Veuve Clicquot.

¿Y a ti, te gusta el arte de Kusama?

En memoria de Yayoi Kusama (1929-2026)

Escribí este artículo cuando Kusama seguía pintando. Murió el 14 de agosto de 2026 en un hospital de Tokio, a los 97 años, y desde su estudio contaron que no soltó el pincel hasta el final. Me parece justo despedirla aquí, en el lugar donde intenté contar su vida entera.

Si queréis verla en el paisaje y no solo en el papel, su calabaza amarilla sigue en Naoshima, frente al mar de Seto, tal y como la dejó. Os cuento cómo llegar hasta allí.

Gracias, Yayoi.

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