Qué ver en Cadaqués: 5 sentidos para disfrutar del pueblo de Dalí
Un puerto de montaña de carretera serpenteante nos conduce a la aislada Cadaqués, el pueblo enmarcado en el Cap de Creus y separado del resto del Ampurdán por las montañas del Puig de Pení y el Puig de Bufadors. Carteles con el mensaje de “Benvinguts a la República Independent de Cadaqués” nos dan la bienvenida. Poner un pie aquí, significa darte cuenta de inmediato de que estás en un lugar especial, un lugar atrapado en el tiempo, residencia de Dalí, refugio de artistas, prófugos y bohemios, hogar de pescadores y extranjeros enamorados de su belleza mediterránea natural. De pronto te reconoces en Picasso, Duchamp, García Lorca, Josep Pla, Buñuel, Magritte, Max Ernst, Eugeni D’Ors… genios que se enamoraron de este lugar y justo en el momento de tu llegada entiendes el porqué. Cadaqués es un pueblo tan bonito y especial que se disfruta con todos los sentidos. Te invito a recorrer y disfrutar del pueblo conmigo a través de la vista, el gusto, el tacto, el oido y el olfato, sentidos que se desarrollarán sobremanera conforme vayas descubriendo el pueblo.
Vista
A nuestra llegada observamos como la pizarra gris, los olivos, la montaña y su vegetación, así como las paredes encaladas conforma su arquitectura. Un estilo sencillo, sin pretensiones, elaborado con pocos recursos, una arquitectura vernácula tan bella que la hace perfecta. El casco antiguo de Cadaqués, antiguamente amurallado, nos muestra su influencia griega y romana, repleto de calles estrechas, ventanas azules y buganvillas en las fachadas. Recorrerlo una y otra vez, subir y bajar sus cuestas, percatarse de las distintas sorpresas que nos depara es imprescindible. Cadaqués causa una tremenda impresión a todo aquel que pisa sus calles, las calles empedradas y las casas blancas con vistas a su delicioso mar. Visitar el Museo de Cadaqués dedicado a su habitante más ilustre Salvador Dalí donde seremos testigos de la relación del pintor con el pueblo es un imprescindible que no puede faltar en tu visita al pueblo así como su Casa Museo. Continúa paseando sin prisa por la calle de l’Església, la mítica Calle des Call donde se encuentra el mítico Portal de Sa Muralla, en la Calle Curós encontrarás Rosa Cadaqués una floristería muy especial que sigue la tradición del secado de flores. En la Calle Santa María, encontrarás las tapas de los servicios públicos pintadas al igual que un bello cuadro espontáneo, en la Calle Dr. Callís encontrarás diversas tiendas entre ellas El Colmado una de las tiendas más bonitas y auténticas del lugar, te lo querrás llevar todo. También en Sa Plaça encontrarás Vetes Espardenyes tus pies nunca se verán igual. No dejes de pasear por la Calle Silvi Rahola donde esta es Baluard la torre defensiva que ahora es el Ayuntamiento del pueblo. En la Plaça del Dr. Pont encontrarás la boutique Pepa Cadaqués donde encontrarás prendas muy especiales. Como irás advirtiendo en Cadaqués todo es bello, tendrás que mirar a tu alrededor de arriba abajo, para no perderte el encanto de sus emblemáticos edificios como la Casa Blava una majestuosa casa modernista perteneciente a la familia Serinyana situada en la Platja des Portitxó y la Riba des Poal, muy cerca de la cual se ubica Can Serinyana des Poal, la Casa Rahola, el Castell del Colom o la Casa Costa ubicada delante de la Platja del Llané Petit. Casas construidas por emigrantes indianos que hicieron fortuna en América y volvieron a su pueblo natal. En la subida des Pianc encontrarás uno de los miradores más bonitos del pueblo. El que te ofrece una vista de postal con el mar lleno de barcas de pesca, las casas encaladas del pueblo y de fondo la Iglesia de Santa María. Visita este templo y a la salida de la iglesia no dejes de admirar las bellas vistas de este mirador situado en el punto más alto del casco urbano. Te deleitarás con las vistas, los tejados de las casas, la playa, las barcas en el agua y el Faro de Cala Nans. Al pasear por la bahía de Cadaqués encontrarás la silueta de una dama con un cántaro en la cabeza, es Lídia La Sabana, una carismática pescadera y hospedera, hija de Dolors Sabá, considerada la última bruja de Cadaqués capaz de dominar los fenómenos atmosféricos. Que se enamoró obsesivamente del escritor Eugenio d’Ors y creyó ser la encarnación del personaje mitológico de Teresa de su obra «La Ben Plantada». A la que el pueblo de Cadaqués le hace un homenaje por ser amiga de Salvador Dalí y poseer uno de los cerebros paranoicos más brillantes del mundo. Te animo a conocer su historia recorriendo el lugar. Si te gusta madrugar, disfrutarás de recorrer en calma el pueblo y realizar el paseo de 1,5 km que separa Cadaqués de Portlligat, ver amanecer en la Playa de Portlligat es un espectáculo de calma y paz para el alma. Luego adéntrate en la Fundació Gala-Salvador Dalí y descubre sus íntimos secretos y su excéntrica forma de vida. Una experiencia que no te debes perder. Y si tienes tiempo date un paseo en llaut, puedes tomar la Barca Gala de Dalí y pasear por el precioso litoral, o acercarte a ver la fachada de la Casa Fasquelle, una construcción de los años 60 que funde los muros de piedra paralelos de la casa con la abrupta pendiente rocosa del terreno. También puedes realizar la ruta de Dalí a pie, una pequeña ruta que te permite observar algunas de las obras que Salvador Dalí hizo de Cadaqués desde los mismos puntos que inspiraron al artista. Y si quieres disfrutar de algo sorprendente el Monasterio de Sant Pere de Rodes a 520 metros de altitud sobre el nivel del mar ofrece una increíble visión del esplendor medieval. Permitiéndote disfrutar de este privilegiado lugar por su entorno natural, su conservación y su singularidad patrimonial excepcional.
Oído
Al pasear por sus calles tomas consciencia del ambiente multicultural del pueblo, catalán, francés, inglés incluso italiano, holandés o alemán, serán los idiomas que oirás. Gente de diversos lugares atraídos por la leyenda de este pequeño pueblo, que ha sabido conservar su esencia y personalidad a través de los años, cautivando por su belleza, historia y tranquilidad. Asistir a primera hora de la mañana a la Iglesia gótica de Sta. María y meditar en su capilla es un buen plan, ya que esta iglesia está abierta a otras formas de rezar y a otras religiones, es un espacio para que cualquier persona procese la religión que profese, encuentre allí su lugar. Además podrás escuchar uno de los órganos más antiguos de Cataluña y los ensayos del coro, otro de los placeres que no te puedes perder. De hecho, también en las noches de verano, puedes escuchar cerca del mar cantar las habaneras de Cadaqués, canciones de mar de ritmo lento que llegaron de Cuba en el siglo XIX y forman parte de la Feria de los Indianos y de las fiestas mayores del pueblo, que tienen lugar en junio y en septiembre, donde la gente se viste de blanco y canta junto al mar canciones marineras de amor y nostalgia por la tierra. Sentarte cerca del mar y escuchar el suave oleaje de la bahía, el soplar de la tramontana entre las rocas y el eco de las pisadas sobre las losas de piedra es una parte más del encanto del lugar.
Gusto
Disfruta del ambiente de la plaza del Dr. Trémols, una vez allí la visita al Casino de la Amistad es obligada, este centro cultural dispone de una cafetería en la planta baja que es el corazón del lugar, donde pescadores se mezclan con turistas y artistas, sentarse a tomar una cerveza al atardecer apoyada en su ventanal mientras entablas conversación con los que están sentados a tu alrededor es una experiencia que no te debes perder. Enamórate de las vistas y de la gente. Justo a 5 metros de aquí está situada la estatua de Dalí, no olvides tomarte una foto allí. Al caer la noche a Cadaqués le invade una atmósfera mágica y misteriosa que te hace sentir especial, recorrer su paseo marítimo, disfruta del mar y la tenue luz, es un placer que nunca olvidarás. Las terrazas se llenan y el ambiente invita al disfrute, a pasear, a saborear la brisa del mar y las terrazas como la del Mut para picar algo y tomar el vermut o disfrutar de un cóctel y escuchar música en directo en el Café de la Habana un clásico de la noche de Cadaqués. En la Pastisseria Can Cabrisas, toda una entidad en el pueblo con más de 200 años de tradición, encarga els Taps, unos bizcochos con forma de corcho de cava, elaborados con azúcar y mantequilla y flambeados con ron que se toman como postre o para merendar. No habrás probado un bocado igual. Comer en Cadaqués es un placer, prueba sus estupendas anchoas de Cadaqués o un suquet de peix, erizos de mar en el Rte. La Talla o Lua Wine & Soul Food, cena en El Barroco, elige Brown Sugar para tomar algo o date un capricho lamiendo un helado de Joia.
Olfato
Recorrer el Cap de Creus y disfrutar de su belleza geológica, hacer una ruta por el litoral hasta el Faro del Cap de Creus es una experiencia muy bella, pasear mientras percibes la brisa marina, los pinos y alcornoques mediterráneos, las higueras calientes bajo el sol y la piedra de pizarra húmeda de Cap de Creus te hará sentirte uno con la naturaleza del lugar. Pasear por el pueblo y percibir el olor de las buganvillas, los jazmines y las adelfas que adornan las fachadas de las casas, mezclado con el olor a mar, salitre y aire limpio de la Costa Brava será un aroma que siempre recordarás. Un aviso antes de que cojas el coche: en determinados días del año el acceso motorizado a la carretera que une Cadaqués con el Faro del Cap de Creus está restringido y vigilado por cámaras. Esos días funciona un servicio de lanzadera gratuito desde el aparcamiento del Corral d’en Morell, que te acerca hasta la Punta del Cap de Creus. Consulta el calendario de restricciones del Parque Natural antes de ir para poder llegar sin sobresaltos.
Tacto
La palabra Cadaqués significa “Cap de Quers” o lo que es lo mismo Cabo de Rocas, y es que en las playas de Cadaqués no encontrarás arena blanca sino rocas y cantos rodados. Túmbate en la playa, extiende tu toalla sobre las piedras y tócalas, siente el calor del sol en ellas. Siente su historia… Ese es el verdadero tacto de Cadaqués: la pizarra que se deshoja bajo los dedos como las páginas de un libro antiguo, el canto rodado que ha tardado siglos en volverse suave, la sal que se seca en la piel y deja su pequeña costra blanca. Aquí no se camina descalzo con ligereza, se camina con atención, midiendo cada paso sobre las piedras. Y esa incomodidad mínima, que al principio molesta, acaba siendo parte de un bonito recuerdo. Imprescindible si visitas el lugar recorrer las distintas calas y playas de Cadaqués, desde las más urbanas a las más salvajes, como Platja de Sa Confitera, Platja de Sa Conca, Platja de Ses Oliveres… Cada cala tiene su textura y su carácter, y merecen que te las cuente con calma: te dejo mi selección en las mejores calas de la Costa Brava, donde encontrarás las de Cadaqués junto a las que más me han enamorado de todo el litoral.
Espero que hayas disfrutado de este paseo sensorial, de mis recomendaciones, la cultura, la tradición y la naturaleza que hace hermoso a este lugar. Aquí te dejo otro rincón de la Costa Brava que me robó el corazón Calella de Palafrugell.
Datos útiles para tu visita a Cadaqués
Y ahora, después de haberte paseado conmigo por sus olores y sus texturas, permíteme bajar un momento a la tierra. Porque para que ese paseo sensorial sea posible hay cosas prácticas que conviene saber antes de salir de casa, y a mí me habría gustado que alguien me las contara. Así que te dejo aquí lo que yo aprendí: cómo se llega, dónde dejar el coche, cuándo merece más la pena visitar Cadaqués y en qué rincón del pueblo dormir. Nada que te quite la magia, te lo prometo.
Cómo llegar a Cadaqués y dónde aparcar
Ese puerto de montaña del que te hablaba al principio no es solo un detalle romántico: es la única carretera que entra en Cadaqués. Desde Figueres son unos cuarenta minutos por la GI-614, una sucesión de curvas cerradas entre montañas, y desde Barcelona algo más de dos horas y media. Yo llegué con el estómago un poco revuelto, pero se me pasó de golpe al ver la belleza de la bahía. Merece la pena cada curva.
Lo que sí te ahorro es el error que cometí yo: buscar sitio en el centro. El casco antiguo tiene poquísimas plazas, varias calles son de acceso restringido y en verano se acaba dando vueltas hasta desesperarse. Es mucho mejor dejar el coche en los aparcamientos de la entrada del pueblo y entrar andando. Hay uno de pago junto al casco histórico, que en temporada alta se llena pronto y conviene reservar con antelación, y varias zonas gratuitas algo más alejadas desde las que se llega al mar en unos minutos. No te preocupes, en Cadaqués todo queda cerca.
Si prefieres olvidarte del coche, hay autobús directo desde Figueres, Girona y Barcelona. En pleno agosto es una decisión a barajar.
Cuándo ir a Cadaqués
Cadaqués tiene dos vidas. La de julio y agosto, luminosa y llena, con las terrazas rebosando y los aparcamientos a tope. Y la del resto del año, más callada, más suya, cuando el pueblo se recoge y puedes recorrer el casco antiguo casi sin cruzarte con nadie.
Mi época favorita es finales de mayo y junio, y también septiembre. El mar todavía está templado, la luz es esa luz nítida que Dalí retrató tan bien en sus cuadros, y aún puedes sentarte en la ventana del casino sin esperar mesa. Si vienes en invierno encontrarás muchos negocios cerrados, pero a cambio tendrás el pueblo entero para ti y un silencio indescriptible.
Aunque sí hay algo con lo que sí tienes que contar: la tramontana. Ese viento del norte sopla con fuerza, sobre todo entre otoño y primavera, y es capaz de cerrar caminos, cancelar salidas en barca y volver imposible el paseo por el Cap de Creus. No la temas, pero tenla presente al hacer tus planes y mira la previsión antes de salir. Los cadaquesencs dicen que «la tramontana no molesta: ordena».
Dónde dormir en Cadaqués
Dormir en el casco antiguo es lo más bonito y lo más incómodo a partes iguales: calles empedradas, cuestas y escaleras que tendrás que subir con la maleta a cuestas, sin ningún sitio donde dejar el coche cerca. Aunque si viajas ligera y quieres despertarte dentro de la postal, merece la pena cada escalón.
La zona del Llané, tanto el Petit como el Gran, es mi recomendación si viajas en familia o quieres bajar del alojamiento al agua en dos minutos. Está a un paseo corto del centro y es mucho más tranquila. Y en Portlligat, junto a la casa de Dalí, encontrarás la opción más recogida de todas: una bahía diminuta, apenas unos alojamientos y un silencio que por la mañana solo rompen las barcas. Sea cual sea la que elijas, reserva con mucha antelación si vienes en verano, ya que Cadaqués es pequeño y los alojamientos se agotan pronto. Dos alojamientos en los que he estado y que calidad precio están muy bien son el Hotel Blaumar Cadaqués y el Hotel Taronjeta Cadaqués.
Preguntas frecuentes sobre Cadaqués
Después de tanto pasear contigo por sus calles, me doy cuenta de que hay cosas prácticas que quizá quieras tener a mano sin releer el artículo entero. Así que te las dejo aquí agrupadas, en el mismo orden en que a mí me fueron surgiendo mientras preparaba el viaje.
¿Hay que reservar la Casa-Museo Salvador Dalí de Portlligat?
Sí, la reserva previa de día y hora es obligatoria durante todo el año. Te cuento todos los detalles, con precios, horarios y cómo llegar, en mi guía completa de la Casa Museo de Salvador Dalí en Portlligat.
No te pierdas la visita a la Casa Museo de Salvador Dalí en Portlligat, ya que es una de las Mejores Casas Museo de España donde sin duda disfrutarás recorriendo el estrambótico hogar.
¿Cuánto se tarda en ir andando de Cadaqués a Portlligat?
Unos veinte minutos. Son 1,5 km de paseo entre olivos y muros de pizarra, y es la manera más bonita de llegar a la casa de Dalí.
¿Dónde se puede aparcar en Cadaqués?
Lo recomendable es dejar el coche en los aparcamientos de la entrada del pueblo y entrar andando. Hay un aparcamiento de pago junto al casco histórico, que en temporada alta se llena pronto, y varias zonas gratuitas algo más alejadas. El casco antiguo tiene muy pocas plazas y varias calles de acceso restringido.
¿Cuál es la mejor época para visitar Cadaqués?
Finales de mayo, junio y septiembre son las mejores épocas: el mar está templado, la luz es preciosa y el pueblo no está saturado. En julio y agosto encontrarás todo abierto pero también mucha gente, y en invierno tendrás silencio y calma a cambio de muchos negocios cerrados.
¿Qué es la tramontana y cómo afecta a la visita?
Es el viento fuerte del norte característico del Empordà, más frecuente entre otoño y primavera. Puede soplar con mucha intensidad y llegar a cancelar salidas en barca o desaconsejar los paseos por el Cap de Creus, así que conviene consultar la previsión antes de salir.
¿Qué son los taps de Cadaqués?
Son unos pequeños bizcochos con forma de tapón de cava que se elaboran en Cadaqués desde el siglo XVIII. Se toman como postre o merienda y tradicionalmente se acompañan de ron, una costumbre que llegó de las travesías de los pescadores a las Antillas.
Y con esto ya lo sabes casi todo. Solo queda que subas ese puerto de montaña, que aparezca la bahía de golpe y que Cadaqués te envuelva con su magia como hizo conmigo. Si te animas a ir, vuelve y cuéntamelo: me encantará saber qué sentido te conquistó más a ti.


